AMENAZAN A PAREJA TRAS LLEGAR DE UN CRUCERO

Un matrimonio oriundo de Ramos Mejía, que desde hace cuatro años está instalado en Nueva Atlantis, nunca imaginó que al volver a su hogar después de una tormentosa travesía a bordo del crucero Costa Pacífica, iban a ser víctimas de una tremenda discriminación.

Norberto Cavaco (62) y Liliana Flores (56) entraron en una crisis nerviosa cuando llegaron a su barrio y sus propios vecinos los amenazaron con predenles fuego la casa.

Todo comenzó cuando en Facebook se viralizó un confuso video  que mostraba al personal de Defensa Civil en la calle con Norberto  yLiliana. Incluso uno de sus vecinos se atrevió a decir que ambos eran italianos y que los habían parado por tener coronavirus.

“Los que nos conocen empezaron a llamarme para decirme que la gente pensaba que éramos italianos y que mi mujer estaba infectada. Trascendió cualquier cosa a raíz de un video filmado por una vecina que no sé ni quién es. Vivimos una situación terrible y entramos en una crisis nerviosa con mi señora. No me tienen por qué escrachar si no saben quién soy”, se lamentó Norberto.

El hombre, que es dueño de un negocio de aberturas en Nueva Atlantis, dijo que a raíz de su llegada de un país considerado “de riesgo” se activó un protocolo sanitario que contó con la participación del personal local de Defensa Civil. “Imaginate que estamos hablando de un pueblo donde viven 400 personas. Por eso, cuando bajan de una camioneta tres personas vestidas como si fuesen astronautas se revolucionó todo el barrio”, señaló.

Más allá de que no presentaban ningún síntoma, les explicaron que debían permanecer encerrados sin tener contacto con nadie y que iban a ser monitoreados permanentemente hasta que se cumplieran los 14 días de su arribo al país.

“Vamos por el día 10 y por suerte no presentamos ni fiebre, ni tos ni nada. Y este domingo ya terminaríamos la cuarentena”, explicó Norberto, más allá de que el presidente Alberto Fernández extendió las medidas de restricción hasta el 12 de abril. Al finalizar ese aislamiento deben continuar con el otro, pero ya podrían salir a la calle a hacer compras por su cuenta.

Norberto recordó que cuando explotó la pandemia, estaban en altamar cruzando el océano Atlántico con rumbo a Tenerife, España, después de 8 días de haber partido del puerto de Buenos Aires: “Nos avisaron que no íbamos a poder desembarcar y que nos dirigíamos hacia Marsella, Francia. Ahí fue nuestra primera alarma, algo no andaba bien”. El segundo traspié se produjo cuando las autoridades francesas les informaron que sólo podían descender a tierra los pasajeros de su país y que los demás debían seguir camino al puerto de Génova, Italia.

“Esa ciudad queda en el norte, donde está la peor infección. Era una locura bajar. Nadie quería y esa noche se armó lío terrible entre los pasajeros y el capitán ya que le exigimos que volviera navegando hasta Buenos Aires. Entre tripulación y pasajeros éramos casi 1.000 argentinos y todos estábamos desesperados porque no había ninguno enfermo y no podíamos correr ese riesgo”, señaló.

Pero más allá de sus reclamos, todos terminaron bajando en Génova para dirigirse al aeropuerto y desde allí tomar un vuelo hacia Buenos Aires.